La REFLEXIÓN DEL VIERNES de Oscar Izquierdo
AFRENTOSO
A medida que se acercan las
elecciones, los partidos políticos entran en una fase de tensión creciente,
donde afloran las ambiciones personales. Los que compartían estrategia, confidencias y
sonrisas, ahora se miran con recelo y compiten sin disimulo por ocupar un
puesto en las listas. Comienzan las maniobras internas, las zancadillas y en
muchos casos, auténticas puñaladas en sentido figurado. La lealtad o amistad desaparece cuando está en
juego la supervivencia económica personal. No se trata de contraponer ideas o
proyectos, sino de asegurar un cargo o una cuota de poder. En este escenario,
los compañeros se convierten en rivales y la política muestra su cara más odiosa,
la lucha por mantenerse dentro, cueste lo que cueste, aunque ello implique
romper vínculos y sacrificar principios que antes parecían inmutables. Es la
selva de los mezquinos
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