Artículo publicado en el periódico EL DÍA, hoy lunes 25 de mayo de 2026
CAMPAÑA ELECTORAL
PERPETUA
No hay alivio
alguno, los políticos en este país son mayoritariamente impertinentes, más bien
cansinos. Estamos en una eterna campaña electoral, donde sólo ellos se
divierten como niños en un patio de colegio infantil. Se celebraron las
elecciones andaluzas y no dejan tregua para digerir todo lo que se ha prometido
o votado. Es imposible descansar del insoportable tedio político basado en
promesas absurdas, debates vacíos y candidatos sonriendo, como si estuvieran
haciendo una campaña publicitaria de una marca dentífrica o colutorio para
enjuagarse la boca, que en la mayoría de los casos es mejor que la tengan
cerrada. Ahora comenzamos, una vez más, con la puesta en escena de la próxima campaña
electoral que se celebrará el próximo año. ¡No nos queda nada que soportar! porque en España las elecciones no terminan
nunca, simplemente cambian de ámbito territorial, eslóganes y colorido
partidista.
Algunos ciudadanos
ingenuos han llegado a pensar que, tras votar en Andalucia, los políticos se
dedicarían a gobernar o hacer oposición que llaman constructiva, de eso nada,
seguimos en la misma dinámica, no saben hacer otra cosa. Regir y administrar la
cosa pública exige, en primer lugar, responsabilidad institucional, después,
seriedad, acompañada de esfuerzo, preparación y constancia, lo que presupone
trabajar con ahínco, lo cual es muy extraño en ese ámbito.
Acabamos de cerrar
unas urnas y ya están calentando motores los expertos en empezar a crear el “relato”,
esa palabra tan elegante para disfrazar una verdadera ficción, porque las
promesas son el aperitivo, siempre iguales. Ahora llegan las falacias de alta competición,
de categoría olímpica, como anunciar la bajada de impuestos, mejorar la sanidad,
construir viviendas o crear empleo. Tan repetidas que son desvaídas. Ya
pertenecen, automáticamente a nuestro rechazo mental. A partir de ahora todo se
hace más sofisticado. Se afirma que se
va mejor que nunca, aunque sólo sea para los políticos, ya que desconocen la objetividad
que padecen los ciudadanos cotidianamente, porque viven en una burbuja virtual,
por lo menos eso les puede servir de disculpa en su desacertada apreciación de
la realidad
La campaña
permanente, además tiene un encanto especial porque convierte cualquier acto
cotidiano en propaganda supina. Inaugurar una obra, por pequeña e
insignificante que sea, ya parece lo más significativo del mundo global. La
foto de un político cortando una cinta es la mejor prueba grafica de la
tontería llevada a la magnificencia, que siempre va acompañada por la frase de
turno, a saber, “hoy damos un paso decisivo hacia el futuro”. Por supuesto,
ahora empieza también la temporada alta de las promesas imposibles y ahí
alcanzamos niveles de realismo mágico. Habrá viviendas para todos, el tren del
sur, el fin de las listas de espera sanitarias y demás zarandajas que se les
ocurran. Todo ello sin subir impuestos, bastaría más.
Lo fascinante es
que todos tenemos conocimiento de que nos están mintiendo. Ellos saben que lo
sabemos. Les da lo mismo, porque en su egolatría pierden la noción de la
dignidad. Los gobernantes a lo suyo, que precisamente no es lo nuestro, es
decir, lo público, lo de los ciudadanos. La oposición, mientras tanto, actúa
como si nunca hubiera gobernado. Tanta irresponsabilidad asumen unos como otros
y además ahora empiezan las entrevistas, los sondeos, las filtraciones o las
estrategias de comunicación. Sobre todo, las guerras intestinas dentro de todos
los partidos políticos, buscando un puesto de salida en la próxima lista
electoral, porque se juegan mucho, es decir, tener un salario durante cuatro
años o pasar directamente a la falta absoluta de ingreso económico alguno.
Escondan la esfera
emocional y prepárense para escuchar durante meses que todo es histórico,
decisivo e imprescindible y recuerden, cuando un político diga que no está en
campaña, es que ya se enfundó el mono o modo electoral, porque siempre hay que
revertir lo que dicen para acertar.
Oscar Izquierdo
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